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viernes, 22 de junio de 2012
Lazarillo De Tormes
PRÓLOGO
Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de
muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo
que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite; y a este propósito dice Plinio que no hay
libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena; mayormente que los gustos no son todos
unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello. Y así vemos cosas tenidas en poco de
algunos, que de otros no lo son. Y esto, para que ninguna cosa se debría romper ni echar a mal, si
muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y
pudiendo sacar della algún fruto; porque si así no fuese, muy pocos escribirían para uno solo, pues
no se hace sin trabajo, y quieren, ya que lo pasan, ser recompensados, no con dineros, mas con que
vean y lean sus obras, y si hay de qué, se las alaben; y a este propósito dice Tulio: “La honra cría las
artes.” ¿Quién piensa que el soldado, que es primero del escala, tiene más aborrecido el vivir? No,
por cierto; mas el deseo de alabanza le hace ponerse al peligro; y así, en las artes y letras es lo
mesmo. Predica muy bien el presentado, y es hombre que desea mucho el provecho de las ánimas;
mas pregunten a su merced si le pesa cuando le dicen: “¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho
vuestra reverencia!” Justó muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán,
porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas. ¿Qué hiciera si fuera verdad?
Y todo va desta manera: que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada, que
en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en
ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades.
Suplico a vuestra M. reciba el pobre servicio de mano de quien lo hiciera más rico si su poder y
deseo se conformaran. Y pues V.M. escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso,
parecióme no tomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona,
y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna
fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando,
salieron a buen puerto.
TRATADO PRIMERO
Cuenta Lázaro su vida, y cuyo hijo fue
Pues, sepa vuestra merced ante todas cosas, que a mi llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé
González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro
del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue desta manera. Mi padre, que Dios
perdone, tenia a cargo de proveer una molienda de una aceña, que esta ribera de aquel río, en la
cual fue molinero mas de quince años; y estando mi madre una noche en la aceña, preñada de mi,
tomóla el parto y parióme allí; de manera, que con verdad me puedo decir nacido en el río. Pues
siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de
los que allí a moler venían, por lo cual fue preso, y confesó, y no negó, y padeció persecución por
justicia. Espero en Dios, que está en la gloria; pues el Evangelio los llama bienaventurados. En este
tiempo se hizo cierta armada contra moros entre los cuales fue mi padre, que a la sazón estaba
desterrado por el desastre ya dicho, con cargo de acemilero de un caballero que allá fue; y con su
señor, como leal criado, feneció su vida.
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